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jueves, 3 de marzo de 2011

martes, 22 de febrero de 2011


Cinco lenguas colombianas casi desaparecidas y otras 19 en serio peligro
http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5hOmUNKOwa4Xzzf5YoAauYpq0XbFg?docId=1469195

CADA 14 DÍAS MUERE UN IDIOMA O UNA CULTURA ENTERA

http://actualidad.rt.com/TiempoLibre/Cultura/issue_20927.html?rc=1

domingo, 20 de febrero de 2011

El mundo según André...
Blog de un colega traductor y gran amigo, quien con gran audacia, humor y perspicacia, ve el mundo de una forma muy sencilla y familiar.
Angelino omnipotente - por María Isabel Rueda
20 de febrero de 2011 -  A  propósito de los comentarios del 18 de febrero, me encantaría que leyeran la columna de María Isabel Rueda publicada en el diario EL TIEMPO de hoy domingo, 20 de febrero de 2011. 

sábado, 19 de febrero de 2011

El Presidente, el Vicepresidente y el Ministro
18 de febrero de 2011- En Colombia nos hemos acostumbrado a mirar, a escuchar y a callar; nos hemos acostumbrado a aguantar más allá de la tolerancia. Nos hemos acostumbrado a una corrupción que desangra al país gota a gota. Nos hemos acostumbrado a aguantar las administraciones ineptas que a veces hacen tanto daño como la misma corrupción. Éste ha sido el caso que nos ha tocado vivir a los habitantes de Bogotá en los últimos siete años.

Por eso, quiero compartir estos comentarios al haberse por terminado el tan anunciado “paro de camioneros” que deja un sinsabor que no podemos ignorar.

A mediados de febrero escuché a alguien decir que el Gobierno sigue lleno de buenas intenciones. Sus ministros van perfilándose como buenos, a cuya cabeza del grupo está Vargas Lleras del Interior, la canciller que logró resolver cuanto chicharrón hredó, y sigue con la cabeza en alto. Y los malos, como el de Minas Rodado Noriega, tan solo un político de carrera. Otros, como los de Comercio Exterior, Hacienda, Agricultura y Obras Públicas, que siguen, supuestamente, siendo los maquinistas “de las locomotoras” del gobierno, de “la prosperidad democrática” que no han pasado de anunciar proyectos. De hecho, recuerdo una reciente columna editorial muy acertada de María Isabel Rueda en El Tiempo, perfilando a los diferentes ministros, sus fallas y aciertos. Me gustó.

Vamos a ver cuánto dura la confianza del Gobierno en ellos, y la de ellos en el Gobierno. Lo único claro es que el presidente Santos no los acompañará hasta el cementerio, como solía hacerlo Uribe, y mucho menos se enterrará con ellos. Creo que es mucho más político de lo que nadie imaginó.

Acabamos de presenciar un “espectáculo” de un ministro que le creó al país una crisis sin necesidad, ¿Sería por ignorante? ¿Por soberbio? ¿Por condescendiente? No entró a analizar los problemas del transporte terrestre que ya de por sí es ineficiente y costoso. Problemas que van desde una infraestructura vial anticuada e inapropiada, los altos costos de los peajes y el combustible; el abandono permanente que hemos hecho de los ferrocarriles y los ríos y por ser una de las mayores fuentes de lavado de activos del país.
Miremos como llegó a formarse una crisis, con los agravantes que trajo el invierno, la pretendida eliminación de la estructura de fletes que ya lleva 14 años y que fue fruto de una de las concesiones que hizo el ex presidente Samper, para mantenerse en el poder.

Ante la amenaza real de un paro por parte de los dueños de camiones por más de 15 días, el ministro sólo ofrecía “conversar”, mientras en forma displicente por su indiferencia, no ofrecía ninguna alternativa. Permitió, en los últimos cuatro días, el bloqueo de carreteras y ciudades como Bogotá con la anuencia de la administración capitalina; con una Policía inerme que sin autorización de para ejercer autoridad, se mostraba como idiota útil, ante toda clase de desmanes de los rufianes conductores de camiones y tractomulas.

Resumen
Un Presidente que no apareció sino el último día para disculpar el desgobierno por preferir manejar la crisis con “guante blanco” y amenazar con aplicar “mano de hierro”, en forma tardía. Estoy seguro que si no se llegaba al arreglo logrado, ni Santos hubiera sido capaz de restablecer el orden, sin haber provocado montones de víctimas.

Un Ministro contradictorio y débil que salió aceptando un acuerdo en el que no participó, más de lo que se le venía pidiendo, hasta el exceso de confinar todas las comparendos pendientes del gremio, y que no ha tenido siquiera la vergüenza, a pesar de haber sido puesto por los medios ante la picota pública, de renunciar. No ha mostrado ni eso: dignidad y vergüenza, que era lo menos que podía quedarle.

Un Vicepresidente, incomprensiblemente apoyado por Santos, usurpó la autoridad del Ministro, y el presidente mismo. Apenas pudo llegar a un acuerdo lleno de concesiones que logró acabar con el paro. Si su elección como fórmula presidencial fue un gran acierto de Santos, como balanza y equilibrio de fuerzas y clases en el Gobierno, creo que se equivoca al darle tanto poder y figuración creo. Se le olvida que es, ante todo, un sindicalista vertical, que aunque leal a Santos se le puede convertir en la peor piedra en el zapato por sus afianzadas convicciones y formación popular y sindical.

El Gobierno ya se dejó medir el aceite. Ya se verá cómo va a manejar las futuras presiones al haber mostrado que las vías, de hecho, sí funcionan.

Por último, quedó un daño inmenso y multimillonario a la economía del país y a sectores, como el agropecuario, que nadie va a resarcir. Lo peor es el daño a la población civil la más vulnerable, pues terminó víctima de los atropellos.